Dokumentation (Seite 3 von 6)

Proyecto Arqueológico La Trinidad

A. Equipo de investigadores y sus responsabilidades dentro del „Proyecto Arqueológico La Trinidad“

En el trabajo de campo participaron dos arqueólogos (los autores de este informe), cuatro estudiantes de la UNAN-Managua (Dep. de Historia – Carrera de Arqueología) y cinco obreros de la comunidad El Tamarindo.

Los trabajos de topografía (mapa del sitio) fueron ejecutados por el Dr. Klaus Koschmieder (de nacionalidad alemana) con la ayuda del Lic. Bayardo Gámez Montenegro. En la prospección del terreno participaron los 4 estudiantes de la UNAN (Ernesto Vargas, Mario Solano, Escarleth González y Karen L. Castillo). Durante 2-4 semanas ayudaron en las excavaciones y en el lavado y registro de la cerámica.
Los responsables de las excavaciones arqueológicas fueron el Dr. Klaus Koschmieder (Sector 1 – Unidades 1-2; Sector 2 – Unidad 3) y el Lic. Bayardo Gámez (Sector 2 – Unidad 4). Se dedicaron a la supervisión de los trabajos en sus respectivas unidades, a la documentación de los rasgos arqueológicos y al registro de los objetos encontrados durante los trabajos de campo. Cinco ayudantes de la comunidad El Tamarindo participaron en las excavaciones y al terminar el proyecto taparon las unidades con la misma tierra procedente del trabajo de campo.

Al finalizar la temporada de campo (después de dos meses) los dos autores del presente informe se dedicaron al almacenamiento y al análisis de los objetos encontrados durante las excavaciones. Actualmente están depositados con sus respectivas fichas en bolsas de plástico, las cuales se encuentran en cajas de cartón en la casa de hermanamiento del hospital de La Trinidad.
Los dibujos técnicos de los objetos más representativos fueron ejecutados por Bayardo Gámez Montenegro, Felix Farro Buitrón y Klaus Koschmieder (ver láminas). El análisis de algunos moluscos encontrados en contextos funerarios estuvo a cargo del biólogo Victor Vásquez Sánchez.

Por falta de tiempo no llegamos a realizar una prospección sistemática de petroglifos en la zona de Las Ànimas, prevista para esta temporada de campo. Probablemente será incluida durante una futura investigación arqueológica.

B. Descripción del sitio arqueológico El Tamarindo (Datos sobre su ubicación, investigaciones previas, estado de conservación y descripción de los componentes del sitio)

Antecedentes

Hay que mencionar dos investigaciones previas, que fueron realizadas en el sitio arqueológico El Tamarindo.
En el margen del „Proyecto Cuenca del Lago de Managua“ (1989-1991) se realizó un trabajo de prospección en la zona sur del Departamento de Estelí. Este reconocimiento se limitó a las orillas del Rio Viejo, donde fueron identificados 14 asentamientos prehistóricos (Zona 1), entre ellos El Tamarindo (RV 12). Según los autores, el objetivo principal de este proyecto ha sido diferenciar las culturas presentes en la cuenca, determinar si hubo penetración de los nicaraos en la Cordillera Central y la elaboración de una secuencia cerámica (Espinoza et al. 1994: 159-160).

Durante una prospección en el año 1990 El Tamarindo (RV 12) fue escogido para excavaciones de prueba (Espinoza et al. 1993, 1994). Se colocaron 3 pozos estratigráficos sobre dos montículos y un espacio no elevado que había revelado altas densidades de material cultural. Se estudió el material cerámico que permitió definir dos posibles ocupaciones del sitio. La mayoría de los 12 tipos de cerámica, descritos para El Tamarindo, reflejan posibles tradiciones locales, otros sugieren contactos con grupos foráneos (p.e. Babilonia Polícromo). Fragmentos de cerámica de los esilos Papagayo y Vallejo Polícromo (ver Fig. 6 – Espinoza et al. 1994: 169) eran supuestamente indicadores cronológicos para las fases Sapóa (800-1350 D.C. – Papagayo Polícromo) y Ometepe (1350-1550 D.C. – Vallejo Polícromo).
Después de su prospección (año 1990) los autores reportaron poco material lítico („La lítica fue siempre escasa y no hemos encontrado ni un implemento entero“ [Espinoza et al. 1993: 123]), una estimación que no compartímos. En realidad fue sorprendente la gran cantidad de objetos líticos que encontramos durante nuestro proyecto de investigación (ver capítulo E).

Dos piedras con petroglifos, que se encuentran cerca del sitio arqueológico El Tamarindo, fueron documentadas por Bayardo Gámez (Gámez 2004: 109-115). Según su estudio los dibujos representan una escena ritual de figuras antropomorfas (Soporte No. 16) y un posible mapa ritual (Soporte No. 17). Queda pendiente el estudio de otro sitio con petroglifos (La Sirena), que se encuentra a corta distancia de El Tamarindo.

Ubicación del sitio arqueológico El Tamarindo, estado de conservación y descripción de los componentes del sitio

El sitio arqueológico El Tamarindo se encuentra a unos 10 km hacia el noreste de la ciudad de La Trinidad (linea directa), pero a unos 22 km utilizando el camino que pasa por San Lorenzo y Las Lajas. Pertenece al municipio La Trinidad, Departamento Estelí. Para llegar al sitio hay que cruzar dos veces el Rio Viejo, para que se necesita el apoyo de caballos.
Las coordenadas geográficas del sitio arqueológico son: Latitud Norte – 13°00.503 y Longitud Oeste – 86°08.236 (ver Fig. 1). Ésta coordenada fue tomada en el punto zero (500/500), nuestro punto de partida para los trabajos topográficos y arqueológicos (ver Fig. 2). Los petroglífos se encuentran a unos 600 m hacia el noroeste del sitio arqueológico (Coordenadas: Latitud Norte 13°00.833 y Longitud Oeste 86°08.340 (ver Fig. 1). El sitio arqueológico se encuentra a una altura promedia de 506 m y los petroglífos a una altura promedia de 549 m sobre el nivel del mar.

El terreno investigado por nosotros cubre un área de aproximadamente 6 ha (ver Fig. 2), pero se extiende más hacia el norte, una zona que por el cultivo de maíz no fue incluida en nuestro trabajo de campo. La zona arqueológica se encuentra al oeste del Rio Viejo. En los perfiles del lecho del río se pudo observar los estratos con materiales culturales. La ubicación del sitio corresponde a un patrón típico para los sitios de la región norte: Sus pobladores buscaban, por lo general, lugares planos cerca de las fuentes de agua.
Hemos dividido el sitio en dos sectores, los cuales están caracterizados por la presencia (Sector 2) ó ausencia (Sector 1) de montículos artificiales (calpules)(ver Fig. 2). Todo el área corresponde a un gran cementerio, el cual obviamente alteró una parte de un asentamiento prehistórico. Los montículos, que se encuentran encima de sepulturas importantes, fueron seriamente afectados por las actividades agrícolas y la pasticultura. La consecuencia fue una disminución de sus tamaños y sus alturas originales, asi como el retiro de vestigios arqueológicos importantes (p.e. estelas) y el desplazamiento de artefactos y piedras de su posición original. Actualmente los montículos mantienen una altura entre 0,2-1,4 m sobre el nivel de la planície. Sus dimensiones varían entre 250 m² (Montículo 6) y 1250 m² (Montículo 3). Mayormente tienen una forma ovalada, algunos muestran un patrón circular (ver Fig. 2). En el Sector 1, que corresponde al jardin del terreno de Doña Martina, no existen montículos elevados. Más bién, en este lugar se pudo observar una gran cantidad de pozos artificiales, productos de la excavación por parte de aficionados a los vestigios arqueológicos.
En cada sector establecimos dos unidades de excavación. Las unidades 1 y 2 se encuentran en la parte occidental del Sector 1, las unidades 3 y 4 encima de dos montículos del Sector 2 (U 3 – Montículo 2 y U 4 – Montículo 3)(ver Fig. 2). Cada unidad tenía una extensión de 3 x 3 m.